milkcow

Como psicólogo clínico les recomiendo urgente y fraternalmente que dejen de rumiar pensamientos y sentimientos. No somos vacas. Somos seres humanos. Intentamos alcanzar las ramas más altas del árbol y que otros seres humanos no alcancen la nuestras. Comemos plátanos, higos y, de vez en cuando, chuletones de Ávila que parecen ensaimadas, pamelas o incluso platillos volantes. Pero no rumiamos.

Porque no somos vacas.

Vamos a conciertos, al cine, leemos y, siempre que se puede, o nos dejan, le damos al asunto. Pero no rumiamos. Miramos la bóveda oscura estrellada, esa inmensidad inefable, con todas esas lucecitas que parecen las velas de un pastel y la luna como una rodaja de melón pochada, escuchando In The Court Of The Crimson King, y nos entra esa cosa. Ese pellizco melancólico, oscuro, endiablado y solitario. Pero no rumiamos.

Porque no somos vacas.

Intentamos razonar, a través del conocimiento filosófico, con otros seres humanos que suelen despreciar el más mínimo gesto de gratitud reflexiva clásica y tragedia griega. Pero, ni por esas, rumiamos. Dejen de rumiar pensamientos. Solo les provocará ansiedad. Los seres humanos hacemos otras cosas. Cosas tan inútiles como intentar convencer a los demás de que nosotros tenemos razón. Pero no rumiamos.

Porque no somos vacas.