Flexo-Silver-Blanco-HIDROMASAJE-2-600x600

Nunca doy consejos sobre cuestiones morales. No es mi trabajo opinar sobre si esto es “bueno” y lo otro es “malo”. Tengo mi moral individual, pero no sé absolutamente nada sobre la ética general cuando estoy en consulta. Aunque la ética esté estrechamente relacionada con la psicología, es un campo en el que no me adentro. No es asunto mío. No soy juez, ni sacerdote, ni tuitero.

Como buen psicólogo de provincias, me dedico a identificar sesgos cognitivos, a modificar bloqueos emocionales y a tratar de cumplir las demandas de mis pacientes. No a estar indexado a las redes a través de un CEO que busque mi leader ongoing target professional mediante un coworking. Eso lo dejo en manos de los líderes del coaching y la programación neurolingüística: que se peleen entre ellos por hacer el ridículo.

Ser psicólogo no es tan difícil una vez que se ha aprendido, de un modo correcto y honesto, la profesión. Quizá estar dispuesto a moverte fuera de la consulta o a que un paciente disponga de tu móvil personal sea lo que no todos estén dispuestos a hacer. Porque creo que no es lo mismo escuchar a alguien que vive en un hogar desestructurado o en un ambiente tóxico, que plantarte en ese hogar o en ese ambiente. Al igual que no es lo mismo dejar que un paciente soporte su angustia durante una semana a estar dispuesto, en la medida de lo posible y sin que interfiera en tu vida personal, a mitigar esa angustia con unas sencillas frases de aliento entre cita y cita. Cosas que suelo hacer porque, básicamente, me da la gana. Pero esto es solo una cuestión de dedicación personal. Nada más.

Si eres capaz de detectar los bloqueos cognitivos que impiden a un ser humano tomar sus propias decisiones puedes ser psicólogo. Si eres capaz de corregir los miedos irracionales que impiden a un ser humano desenvolverse con soltura en el ambiente que le rodea puedes ser psicólogo. Si eres capaz de escuchar, e interrumpir solo cuando sea necesario, el relato vital de un ser humano sin juzgarlo y con el objetivo de que ese relato vaya cobrando una cierta verosimilitud con los hechos más o menos objetivos puedes ser psicólogo. Si eres capaz de provocar un cambio sincero en un ser humano, en el caso de que se esté haciendo un daño consciente o inconsciente a sí mismo o a otras personas, puedes ser psicólogo. Si eres capaz de que un ser humano se acepte a sí mismo, si no existe ningún daño colateral de por medio, puedes ser psicólogo. Si te gusta la gente y te sientes gente puedes ser psicólogo. Si tienes un genuino sentido del humor puedes ser psicólogo. Si eres capaz de que un ser humano deje de pedir disculpas por las esquinas y afronte una enmienda general que mejore el concepto que tiene de sí mismo puedes ser psicólogo. Si eres capaz de reducir la palabrería hueca a su mínima expresión puedes ser psicólogo.

A fin de cuentas, si eres capaz de ser psicólogo puedes ser psicólogo.

En caso contrario, haznos el favor de dejar de hacer daño a los demás y de molestar y dedícate a otra cosa.